




Complicidad a tres tiempos /
Ari Ruiz Lang
En el universo musical, un compás a tres tiempos, es un patrón rítmico muy común que atraviesa géneros desde el clásico, hasta el pop, el flamenco o el blues.
Éste se puede combinar con otros compases para crear patrones rítmicos más complejos. De la misma forma que dividimos el tiempo en presente, pasado y futuro, o un día en horas, minutos y segundos, también podemos dividir una melodía en compases. Así, un músico sabrá siempre en dónde se encuentra y al tocar acompañado de otrxs comprenderá qué y cuándo le corresponde tocar.
Escuchar las voces de los diferentes actores que integran una comunidad, abre la percepción a los ritmos y melodías que en su complejidad la constituyen. Porque la comunidad artística en nuestro país es heterogénea y se articula por un sistema de procesos, flujos y relaciones que no son del todo simples, ni tampoco simplificables. Por ello, comúnmente escuchamos hablar sobre el ecosistema del arte, pues éste está vivo y por lo tanto en continuo movimiento.
Así, desde la conversación (palabra cuya etimología nos invita a dar la vuelta en compañía) se hace posible sintonizar con las dinámicas y las interacciones de este ecosistema, explorar sus historias y atender a sus futuros posibles. Y si hay algo que entrelaza las palabras de Ramiro y Sofía, dueños de la colección RS, Cosa Raposo, artista nacida en Guanajuato y habitante actual de la CDMX, e Ismael Senties, artista, gestor y galerista codirector de la residencia artística COBERTIZO y de la galería La Nao, es precisamente el valor, que en sus diferentes prácticas e interacciones, tiene el encuentro.
Sus distintas perspectivas y anécdotas describen este encuentro como un acontecer que va mucho más allá de un punto de convergencia, de contacto o de roce. El encuentro del que hablan, es aquel que reta la efimeridad de nuestros tiempos. Es como una nota que sostenida compone pacientemente redes que sostienen. Es el tipo de encuentro que invita, acompaña, apoya, colabora y deviene en complicidad.
Es la invitación de ese amigo que recorrió el camino antes que tú, y te lleva construir desde la afinidad y el cariño nuevos proyectos que expandan tus vínculos y tus afectos. La compañía de tu primera obra de arte que te permite al colgarla, cimentar un hogar tras cada mudanza. El apoyo de un patrono que conecta de manera vital con tu potencia creativa, y te permite pagar el espacio para desarrollar tu obra. O ese proyecto consolidado que nace de un interés por el arte que te une a tu hermano, y del genuino deseo de compartir con tus amigxs.
Es así, que en un entramado de experiencias potentes, se orquestan las relaciones que nos hacen cómplices de una misión común, la de darle cada vez mayor volumen y vitalidad a este ecosistema coral del que somos parte.
Entrevistas

Ramiro y Sofía Colección RS
Los Coleccionistas

Ismael Sentiés
El Galerista
Video entevista

Cosa Rapozo
La Artista











